Por qué escribo
Los tiempos de feliz terciarización institucional terminaron. Escuelas, clubs, hospitales y estados se transformaron en campos de batalla ideológica. La sociedad le ha fallado a nuestras familias. Si no queremos fallar como esposos y padres estamos llamados a ejercer una paternidad deliberada e intencional. ¿Pero cómo? Este espacio es mi respuesta.